La derecha europea ha despertado convertida en un cuerpo fragmentado, incapaz de reconocerse. Occidente oscila entre proteccionismo identitario y liberalismo reformista, mientras Oriente revive nostalgias estatistas y tensiones prorrusas. Los partidos comparten un lenguaje combativo, pero no una identidad sólida. La disputa ya no es ideológica, sino existencial: ¿qué significa ser « derecha » en Europa hoy? Europa respira una crisis de alma más que una crisis de ideas.

